La felicidad se triplicó en nuestra casa. Y se triplicó desde el 13 de agosto, fecha en la cual comenzó oficialmente a crecer una tercera vida en nuestro hogar. No podemos estar más felices ahora que
¡¡¡ SOMOS CINCO!!!
Aquí se respira pura emoción, ansiedad, risas, esperanza. A Dios sólo le debemos un infinito agradecimiento por bendecirnos con un tercer hijo y por permitirnos a nosotros entender que esta decisión involucró mucha generosidad, renuncias y sacrificios pero que se hicieron y se harán con muchísimo amor.
Los niños lo han tomado bien, sobre todo Samuel quien por ser mayor entiende un poco más de las cosas. Me dijo que cuándo iba a ir al hospital para que me sacaran el bebé y me toca la barriga queriendo sentirlo desde ya. Valeria aún no capta la dimensión de la noticia, pero ya le llegará la hora cuando me empiece a ver más gorda de lo normal.
PD: Sigo sin escribir pues estoy dedicada de lleno a mis labores en la casa, tratando de pasar el máximo tiempo posible con mis dos hijos, siendo esa mi mayor satisfacción al final del día.








